"El Eco de Toneleros" fue una publicación obrerista y eso que las características del trabajo de tonelero (boter), con una práctica manual y preindustrial lo apartaban del trabajo proletarizado. Así pues se partía de una conciencia más bien gremial pero por ser un trabajo duro, con horarios muy relativos, se tenía que luchar también por su dignificación y contra la sobreexplotación, pues el tonelero era un oficio artesano bien pagado pero que por ello recibía también la presión de la competencia desleal.
La Federación de Oficiales Toneleros se crea en 1871 y a finales del 1872 deciden adherirse a la FRE de la AIT (Primera Internacional) así pues su orientación es inequivocamente obrera. En el XV congreso (1887) celebrado en Sans (Sants) se decide publicar "El Eco de Toneleros" como portavoz de la federación y es allí primero donde sale hasta el 1889, en que comienza a editarse en Sant Martí de Provençals, coincidiendo con el cambio de nombre a "El Eco de Obreros Toneleros". La redacción está en la carretera de Mataró 164 y luego también en la calle Wad-Ras 25. En aquellos años coinciden varios congresos y alguna conferencia de la Federación en el municipio.
El periódico constaba de cuatro hojas y pretendía salir mensualmente, cosa que hacía de forma bastante irregular. El contenido era de comunicación en clave interna, noticias del oficio, cajas de resistencia, pero también incluía algún "artículo de fondo" no muy extenso del estilo que sigue:
“El capital que, producido por el trabajo acumulado, debiera ser fuente de armonía y riqueza universal, sirve tan sólo, aún entre nosotros, de manzana de la discordia, aniquila despiadadamente a quien con su sudor lo crea y divide a los hombres en clases dominantes y dominadas, en amos y esclavos /…/ La camarilla explotadora sólo procura dar ocupación a los trabajadores más estrictamente necesarios, a fin de poder hacer tranquilamente su negocio con razón del sobrante de brazos siempre existente /…/ Razón sobrada nos asiste para protestar enérgicamente contra tanto abandono como existe en el desenvolvimiento de la vida en la familia obrera.”
Algunos de los que se expresaban en sus páginas fueron militantes influyentes en su época, como Andreu Julivert, tonelero miembro del grupo Aliancista de Barcelona (Bakuninista), que luego parece que se trasladó al Vendrell y allí organizó la sección local, y Jaume Anglés, dirigente histórico de la sección de Sant Martí de Provençals y que tuvo un papel decisivo en la marcha de la Federación.
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En el siglo XVIII se legalizan y privatizan las propiedades sobre las tierras. Aún entonces es un territorio bastante despoblado, lo que aprovecha el ejército para hacer prácticas de tiro y artillería, de ahí proviene el topónimo del Campo de la Bota. También es a partir de este siglo cuando aparecen las primeras actividades industriales, son los fabricantes indianas, tejidos de algodón estampado, que necesita de abundante agua antes para su blanqueo.Tal actividad va desplazando a pastores y agricultores. En 1740 se construye su Cementerio del Este, fuera de las murallas de la ciudad de Barcelona y que viene a reemplazar todas las fosas y tumbas que tenían la mayoría de iglesias. Es precisamente por estos años cuando en Barcelona se crean las primeras empresas dedicadas a la fabricación de "indianas", tejidos de algodón estampados, que precisan de grandes espacios y de abundante agua para blanquear las telas. Para lo que los amplias lagunas de esta zona de Sant Martí resultan ideales. Así son dichas fábricas las primeras beneficiarias de la privatización sucesiva de los terrenos, lo que marcaría, con los años, el inicio de la revolución industrial, con la instalación de las calderas de vapor y el empleo masivo de mano de obra. 
